deliberación y desarrollo


Parte de las divergencias sobre estrategias de desarrollo resulta de falta de claridad o ausencia de marcos explícitos respecto al “modelo” de sociedad al que se aspira. Aunque en el debate específico sobre las metas del desarrollo, políticos y expertos suelen reconocer varios objetivos que trascienden el crecimiento económico, éste último tiende a convertirse en la principal referencia tácita para evaluar opciones de políticas, en muchos casos porque se lo considera un medio imprescindible para avanzar hacia otras metas. En las últimas décadas, la cuestión de las metas o fines del desarrollo ha sido puesta en el centro de discusión al impulso de los debates sobre la problemática ambiental y sobre el “desarrollo humano”, pero en el diálogo público más cotidiano las sutilezas de distintas posiciones ambientalistas o enfoques integrales sobre el desarrollo social suelen quedar rápidamente oscurecidas por la preeminencia del crecimiento económico como objetivo y medio para el logro de otros fines valiosos.

En todo caso, en una sociedad que aspira a ser integralmente democrática, el diálogo sobre “modelos de desarrollo” como orientadores de decisiones complejas podría razonablemente comenzar por explicitar lo que distintos segmentos de la sociedad consideran valioso como forma de vida (a nivel individual y colectivo), para luego identificar qué sacrificios están dispuestos a hacer para alcanzar alguna combinación de las metas explicitadas que pueda recibir un respaldo colectivo amplio. Esto requiere por una parte que se elaboren al menos lineamientos principales de estrategias factibles de desarrollo socio-económico, y que las mismas puedan ser examinadas y valoradas a la luz de consensos o visiones mayoritarias sobre los fines deseables.


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